El mejor consejo profesional que he recibido

Tu reputación llega antes que tú

Hay frases que escuchas de pequeña y no entiendes realmente hasta muchos años después. Una de ellas me la repetía constantemente mi papá:

"Alessandra, recuerda siempre que tu reputación llega a lugares antes que tú."

Recuerdo escucharlo decirlo una y otra vez cuando era joven. En ese momento pensaba que era simplemente uno de esos consejos que los papás dan porque sí. Lo entendía, pero no realmente.

Con los años, y especialmente después de comenzar a trabajar como modelo, descubrí que tenía toda la razón. Cuando empecé en la industria, pensaba que las oportunidades llegaban principalmente por talento. Creía que si trabajaba duro, hacía bien mi trabajo y seguía preparándome, todo lo demás vendría por añadidura.

Y aunque el talento importa, con el tiempo descubrí que hay algo que pesa mucho más: la confianza. La realidad es que muchas veces las oportunidades más importantes no llegan cuando tú estás presente para explicar quién eres o qué has logrado.

Llegan cuando alguien menciona tu nombre en una conversación en la que ni siquiera estás. En ese momento, lo único que tienes es tu reputación.

Porque antes de contratarte, recomendarte o invitarte a formar parte de un proyecto, las personas suelen preguntar algo muy simple:

"¿Qué tal es trabajar con ella?"

A lo largo de los años he visto cómo algunas personas extremadamente talentosas dejaban pasar oportunidades por falta de profesionalismo. También he visto cómo otras recibían recomendaciones una y otra vez porque eran responsables, confiables y agradables de trabajar.

Y fue ahí cuando finalmente entendí lo que mi papá había intentado enseñarme desde pequeña. La reputación no se construye en los grandes momentos. No se construye cuando todo sale bien. Se construye en los detalles: en llegar puntual, en cumplir tu palabra, en intentar hacer las cosas con honor y claridad, en ser respetuosa con todas las personas del equipo, en cómo reaccionas cuando algo no sale como esperabas, en cómo trabajas cuando nadie te está observando.

Lo bonito de una buena reputación es que trabaja por ti incluso cuando no estás presente. Muchas de las oportunidades más importantes de mi carrera llegaron gracias a una recomendación. Gracias a alguien que decidió poner mi nombre sobre la mesa porque sabía cómo trabajaba. Y honestamente, no hay mejor cumplido profesional que ese.

Hoy, después de tantos años, llevo siempre conmigo esa frase de mi papá. Y mientras más experiencia tengo, más cierta me parece. Les digo algo, la vida da mil vueltas, las cosas cambian, pero tu nombre permanece.

Por eso creo que una de las mejores inversiones que cualquiera puede hacer en su carrera es construir una reputación de la que se sienta orgulloso.

Mucho antes de que una persona te conozca, ya habrá escuchado algo sobre ti. Y ojalá que cuando eso suceda, tu reputación hable por sí sola.


Besitos,

Ale

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