La nueva era de las modelos: creadoras, emprendedoras y multi-facéticas

Durante mucho tiempo, la industria del modelaje construyó una imagen muy específica de lo que significaba ser modelo. La idea tradicional era simple: una modelo era alguien que llegaba a un set, posaba frente a una cámara, caminaba una pasarela y luego desaparecía detrás de la siguiente campaña. Su trabajo era representar la visión de alguien más. Tener presencia, verse bien y seguir instrucciones parecía ser suficiente para construir una carrera.

Pero esa versión de la industria ya no existe de la misma manera.

Si algo ha demostrado la industria del modelaje, es que nunca permanece igual por mucho tiempo. Cada década ha tenido su propia definición de lo que significa “ser modelo”. Cambian las pasarelas, las campañas, la estética, las plataformas y hasta la manera en la que las personas consumen moda. Pero probablemente uno de los cambios más grandes que hemos visto no tiene que ver únicamente con belleza o tendencias, sino con identidad.

Hoy, las modelos ya no solo modelan. Hoy: crean marcas, dirigen negocios, construyen comunidades, tienen voz propia y muchas veces se convierten en figuras culturales mucho más allá de la moda. Pero para entender realmente cómo llegamos aquí, hay que regresar un poco en el tiempo.

Los 90s: la era de las supermodels

Los años 90 marcaron uno de los momentos más icónicos en la historia del modelaje. Fue la década donde nació el concepto de la “supermodel”: mujeres cuya fama trascendía las revistas y las pasarelas para convertirse en celebridades globales.

Nombres como Naomi Campbell, Cindy Crawford, Linda Evangelista, Christy Turlington y Claudia Schiffer dominaron la industria de una manera que nunca se había visto antes.

Ellas no eran simplemente modelos. Eran íconos.

Aparecían en campañas globales, videos musicales, programas de televisión y portadas de revistas como Vogue y Elle. La moda vivía una época extremadamente aspiracional y glamorosa, y las supermodels representaban esa fantasía perfecta.

En 1990, el famoso videoclip de “Freedom! ’90” de George Michael reunió a varias de estas modelos y terminó de consolidar su estatus como figuras de cultura pop. Ya no eran únicamente parte de la industria de moda; eran celebridades internacionales.

Pero incluso en esa época, ya comenzábamos a ver algo interesante: muchas de ellas entendían el poder de construir una marca personal. Cindy Crawford, por ejemplo, expandió su carrera hacia negocios, televisión y fitness mucho antes de que fuera común que una modelo hiciera eso.

Aun así, el modelo tradicional seguía siendo bastante limitado. La industria todavía esperaba que las modelos fueran figuras relativamente misteriosas y “distantes”. Existía muy poco acceso a sus vidas personales y las redes sociales todavía no existían.

Los 2000: el boom comercial y la cultura celebrity

Con la llegada de los años 2000, la industria cambió otra vez. La estética se volvió más comercial, más ligada a celebridades y mucho más influenciada por la cultura pop. Fue la era de Victoria’s Secret, de los desfiles televisados y de las “Angels” convirtiéndose en estrellas globales. Modelos como Gisele Bündchen, Adriana Lima, Tyra Banks y Heidi Klum ayudaron a redefinir el concepto de modelo moderna.

Ya no se trataba únicamente de editoriales de alta moda. Las modelos comenzaron a entrar al mundo del entretenimiento, la televisión y los negocios de manera mucho más visible.

Tyra Banks creó America's Next Top Model en 2003, acercando la industria al público masivo de una forma completamente nueva. El modelaje dejó de sentirse tan inaccesible y comenzó a convertirse también en entretenimiento.

Mientras tanto, Gisele Bündchen construía una de las carreras más exitosas de todos los tiempos, demostrando que una modelo podía convertirse en una potencia empresarial global.

La industria seguía siendo muy exclusiva, pero comenzaba a abrirse lentamente hacia un concepto más amplio de lo que una modelo podía representar.

2010s: las redes sociales lo cambiaron todo

Y entonces llegó Instagram.

Probablemente ningún momento transformó tanto el modelaje moderno como el boom de redes sociales en la década de 2010.

De repente, las modelos ya no dependían únicamente de revistas o campañas para existir públicamente. Ahora podían construir una audiencia propia, compartir su día a día y conectar directamente con millones de personas alrededor del mundo. Esto cambió completamente el equilibrio de poder dentro de la industria.

Modelos como Kendall Jenner, Gigi Hadid y Bella Hadid crecieron dentro de una industria ya totalmente conectada a redes sociales y cultura digital.

Y aunque muchas personas criticaron esta nueva etapa, la realidad es que redefinió lo que significa tener una carrera en moda.

Ahora una modelo no solo debía verse bien frente a una cámara. También debía entender branding, contenido, comunicación, presencia digital y cómo mantenerse relevante en un mundo hiperconectado.

La era actual: modelos como marcas globales

Hoy estamos viviendo probablemente la versión más multifacética del modelaje que ha existido.

Las modelos actuales ya no esperan únicamente ser contratadas por marcas. Muchas veces construyen sus propias marcas.

Bella Hadid, además de dominar campañas y pasarelas internacionales, lanzó Ôrebella, su propia marca de fragancias enfocada en bienestar y lifestyle.

Hailey Bieber creó Rhode Skin, una de las marcas de skincare más influyentes de esta nueva generación digital.

Rosie Huntington-Whiteley construyo Rose INC, combinando belleza, contenido y branding personal.

Incluso modelos más enfocadas en high fashion han entendido el poder de convertirse en plataformas completas. Ya no se trata únicamente de posar; se trata de crear universos alrededor de su identidad.

Y esto también ha cambiado la relación entre modelos y audiencias. Las personas ya no siguen únicamente a alguien por su apariencia. Siguen a quienes inspiran, entretienen, enseñan o transmiten algo auténtico.

La nueva definición de éxito

Lo más interesante de esta evolución es que hoy el éxito puede verse de muchísimas formas distintas. Antes, el sueño era únicamente aparecer en una portada de Vogue o caminar para una gran casa de moda. Y aunque eso sigue siendo importante, ahora existen muchísimos más caminos.

Hoy una modelo puede construir una carrera increíble creando contenido desde su ciudad, desarrollando una comunidad digital, trabajando con marcas alineadas a su estilo de vida o lanzando sus propios proyectos. La industria ya no premia solamente la perfección. También premia personalidad, autenticidad, creatividad y visión. Y probablemente eso es lo que hace esta nueva etapa tan emocionante.

Finalmente estamos viendo modelos que tienen permiso de ser personas completas: personas con opiniones, con negocios, con hobbies, con plataformas. La nueva era del modelaje no eliminó la belleza. Simplemente entendió que la belleza sola ya no es suficiente. Hoy en dia, las carreras más fuertes se construyen cuando imagen, identidad y propósito logran coexistir. Y quizás eso es lo más poderoso de todo: entender que una modelo ya no tiene que encajar en una sola definición para tener éxito.

Si algo nos está enseñando esta nueva era del modelaje, es que construir una marca personal ya no es un “extra”: es parte de tu carrera. Y no necesitas millones de seguidores para empezar. Empieza por preguntarte qué quieres transmitir cuando alguien entra a tu perfil o trabaja contigo. ¿Qué energía das? ¿Qué estilo te representa? ¿Qué temas te apasionan fuera del modelaje? Construye una estética consistente, comparte partes reales de tu proceso, cuida cómo te comunicas y piensa en tus redes como una extensión de quién eres profesionalmente. Aprende a crear contenido, a contar historias y a mostrar más allá de las fotos perfectas. Las modelos que hoy destacan no siempre son las más famosas, sino las que logran generar conexión, identidad y recordación.

Al final, una marca personal fuerte no se construye intentando parecerte a todos los demás; se construye entendiendo qué te hace única y teniendo la constancia de mostrarlo al mundo.


Besos,

Ale





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