Si pudiera prohibir 5 cosas de la industria del modelaje, empezaría por estas…
Después de más de quince años como modelo y varios años dirigiendo una agencia de modelos, he aprendido algo que me sorprendió: rara vez son las cosas más obvias las que dañan una carrera. No es la estatura. No es la edad. Ni siquiera es el rechazo. Lo que realmente va desgastando esta industria son ciertos hábitos que hemos normalizado con el tiempo. Pequeñas acciones que parecen inofensivas, pero que terminan afectando la confianza, el profesionalismo y la experiencia de todos los que forman parte de ella.
Si pudiera cambiar solo cinco cosas, estas serían las primeras de mi lista.
1. Trabajar gratis bajo la promesa de “exposición”.
La exposición no paga el tiempo, la preparación ni la experiencia de un modelo. Hay momentos en los que una colaboración puede tener sentido para construir portafolio, pero debe existir un beneficio real para ambas partes. Si una marca está obteniendo un beneficio comercial de tu imagen, tu trabajo también debería tener un valor.
2. Regatear el precio por contratar a un modelo.
Hay algo que siempre me ha parecido curioso de esta industria: la facilidad con la que algunas personas intentan negociar hacia abajo el trabajo de un modelo.
Uno no llega a un restaurante, ve el precio del menú y dice: “¿Y si te pago la mitad?”
No entras a una tienda, eliges un vestido y en caja dices: “Está lindo, pero mi presupuesto es otro. ¿Me lo dejas más barato?”
Entonces, ¿por qué sentimos que con el trabajo de un modelo sí es válido hacerlo?
El precio de un modelo no sale de la nada. No estás pagando únicamente las horas que pasa frente a una cámara. Estás pagando su trabajo, experiencia, preparación y, sobre todo, el uso que una marca hará de su imagen.
Claro que existen presupuestos distintos y siempre se puede buscar un perfil que se adapte a lo que un cliente puede invertir. Lo que no debería normalizarse es intentar bajar constantemente el valor del trabajo de una persona simplemente porque “el presupuesto no alcanza”.
3. Medir el valor de una modelo únicamente por su apariencia
Si tuviera que elegir una sola cosa para cambiar, probablemente sería esta.
Después de tantos años trabajando en la industria, puedo decir con absoluta certeza que las modelos que los clientes vuelven a solicitar no siempre son las que cumplen con todos los estándares tradicionales de belleza. Son las que hacen que el trabajo fluya.
Son puntuales. Escuchan instrucciones. Llegan preparadas. Se adaptan a los cambios. Tratan bien a todo el equipo. Resuelven problemas en lugar de crearlos y hacen que las personas quieran volver a trabajar con ellas.
La belleza puede abrirte la primera puerta. Pero es tu profesionalismo, tu actitud y tu carácter lo que hace que esa puerta permanezca abierta.
4. Opinar sobre el cuerpo de un modelo como si no hubiera una persona detrás.
“Está muy gorda”, “está demasiado flaca”, “que baje cinco libras”, “su nariz no funciona”. La industria necesita hablar de perfiles y requerimientos sin convertirlos en ataques personales. He sido victima de esto y definitivamente quizá para quien lo dijo fue solo ‘un comentario’ , pero son palabras que uno lleva consigo para siempre. Un modelo puede no encajar en un casting sin que eso signifique que hay algo malo con su cuerpo.
5. Los contratos que solicitan derechos de uso de imagen ilimitados
Cada vez es más común encontrar contratos que solicitan el uso de la imagen de un modelo por tiempo indefinido y para cualquier medio, sin contemplar una compensación adicional en el futuro.
Personalmente, creo que esta es una práctica que deberíamos dejar atrás. Una fotografía puede seguir generando valor para una marca durante años, por lo que es razonable que el modelo conozca exactamente dónde se utilizará su imagen, durante cuánto tiempo, en qué países, en qué plataformas y bajo qué condiciones podría renovarse ese permiso.
La transparencia beneficia a todas las partes. Un contrato claro evita malos entendidos, protege la relación profesional y demuestra respeto por el trabajo de quienes participan en la campaña.
🤍
La industria del modelaje está muy lejos de ser perfecta, pero también ha evolucionado muchísimo en los últimos años. Hoy existe una conversación mucho más abierta sobre los derechos de imagen, el bienestar de los modelos y la importancia de construir relaciones profesionales más sanas. Quizá nunca podamos prohibir estas cinco cosas. Pero sí podemos dejar de normalizarlas.
Los grandes cambios en una industria empiezan cuando las personas que trabajan en ella deciden hacer las cosas de una mejor manera. Y creo que ese es el tipo de industria que vale la pena construir.
Besitos,
Ale